Saltar al contenido
Home » La Sonrisa de Bailey » Juegos caseros para días de lluvia: diviértete sin salir de casa.

Juegos caseros para días de lluvia: diviértete sin salir de casa.

¡¡¡Hola amigos de dos patas!!! 🐾

Hay días en los que uno se levanta con ganas de correr. De salir al parque, de olfatear cada árbol del barrio, de perseguir alguna hoja rebelde que decide volar justo delante del hocico. Días en los que el mundo huele a aventura y las patas piden movimiento.

Y entonces miras por la ventana.

Llueve.

Llueve de esa manera insistente que no parece tener intención de parar. Gotas que repiquetean contra el cristal, calles mojadas, paraguas pasando deprisa y ese olor a humedad que hace que hasta los humanos caminéis encogidos.

En esos días, muchos perros nos quedamos mirando la puerta como diciendo:
—Bueno… ¿qué hacemos ahora?

Porque claro, salir a pasear un rato está bien. Pero hay tormentas, chaparrones o días enteros de lluvia en los que el paseo se vuelve corto, rápido y poco emocionante. Y cuando volvemos a casa con las patas mojadas, aún nos queda energía para rato.

Ahí es cuando algunos humanos empiezan a preocuparse.

—“Se va a aburrir.”
—“Tiene demasiada energía.”
—“Hoy no hemos hecho nada.”

Pero lo cierto es que no hace falta salir de casa para pasarlo bien con un perro. A veces basta un poco de imaginación, unos cuantos objetos cotidianos y ganas de compartir un rato juntos.

Y creedme, hay juegos caseros que pueden ser tan divertidos como una tarde en el parque.

La búsqueda del tesoro

Este es uno de mis favoritos.

Los humanos cogéis algunos premios pequeños —trozos de comida, por ejemplo— y los escondéis por la casa. No hace falta convertir el salón en un laberinto imposible. Basta con colocarlos en distintos rincones: cerca de una pata de la mesa, detrás de una puerta entreabierta, al lado del sofá.

Luego nos miráis y decís esa palabra mágica que tanto nos gusta:
—“Busca”.

Y empieza la aventura.

Para vosotros puede parecer un juego sencillo, pero para nosotros es como abrir un libro lleno de pistas olorosas. Cada rastro nos lleva a otro, cada olor nos cuenta una pequeña historia.

Y cuando por fin encontramos el premio… bueno, esa pequeña victoria siempre sabe mejor.

El juego de las cajas misteriosas

Un día, hace tiempo, Nano apareció con tres cajas de cartón en el salón. Yo lo miré con curiosidad. No sabía muy bien qué pretendía, pero cuando un humano pone cajas en el suelo suele ser buena señal.

Dentro de una de ellas había un premio.

Las otras dos estaban vacías.

Nano las movió un poco, las dejó en el suelo y se cruzó de brazos. Yo me acerqué despacio, olí la primera, luego la segunda… y finalmente metí el hocico en la tercera.

¡Premio encontrado!

Desde entonces ese juego aparece de vez en cuando, y siempre me hace sentir un poco como una detective profesional.

Esconde y encuentra

Este juego es muy sencillo, pero funciona sorprendentemente bien.

Uno de los humanos se esconde en casa. Puede ser detrás de una puerta, en otra habitación o incluso agachado detrás del sofá.

Luego alguien dice:
—“¿Dónde está?”

Y entonces empieza la búsqueda.

Para nosotros es emocionante, porque encontrar a nuestro humano escondido es como resolver un pequeño misterio. Primero seguimos el olor, luego escuchamos algún ruido sospechoso, y finalmente… ¡ahí está!

Confieso que cuando aparece un humano escondido siempre muevo el rabo con especial entusiasmo. Es difícil no hacerlo.

El clásico tira y afloja

Este juego no necesita presentación.

Un juguete resistente, dos participantes y un poco de energía. Los humanos sujetáis un extremo, nosotros el otro, y comienza ese pequeño pulso lleno de gruñidos juguetones y movimientos de lado a lado.

A algunos humanos les preocupa que este juego vuelva a los perros demasiado excitados. Pero cuando se hace con calma y con reglas claras —por ejemplo, soltando el juguete cuando se pide— puede ser un rato estupendo de interacción.

Y además fortalece algo muy importante: la relación entre perro y humano.

El paseo… dentro de casa

Esto puede parecer una tontería, pero a veces funciona mejor de lo que imagináis.

En lugar de sentaros en el sofá mirando la lluvia, podéis moveros un poco por la casa con vuestro perro. Cambiar de habitación, jugar unos minutos, practicar algún ejercicio sencillo o incluso enseñarnos un truco nuevo.

Para nosotros, lo importante no siempre es la actividad en sí.

Lo importante es compartir el momento con vosotros.

Porque divertirse juntos también cuenta

Los días de lluvia pueden parecer aburridos al principio. La casa se queda más silenciosa, las calles están vacías y los paseos se vuelven más cortos.

Pero también pueden convertirse en días diferentes. Días de juegos tranquilos, de pequeñas aventuras domésticas y de momentos compartidos.

Y a veces, cuando la lluvia cae durante horas y el mundo parece haberse detenido un poco, esos ratos juntos se vuelven especialmente valiosos.

Porque al final, lo que más nos gusta a los perros no es la pelota, ni las cajas misteriosas, ni siquiera los premios escondidos.

Lo que más nos gusta es estar con vosotros.

Aunque afuera esté lloviendo.

Aquí sigue Bailey. Aunque me haya vuelto invisible, mi rabo no ha dejado de moverse y mi voz ladra suave, desde las estrellas, para que nunca olvidéis cómo se ama a un perro.

¡¡¡Lametones a todos desde el otro lado de la correa!!! 🐶💛

whatsapp